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Chile vs Uruguay Copa América 2015

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Chile rozó la tragedia ante el rival más peligroso que puebla los terrenos de juego del fútbol sudamericano desde tiempos inmemoriales. Porque Uruguay estuvo cerca, muy cerca, de volver a hacerlo. De amargar la noche al equipo anfitrión, el favorito, como hace cuatro años en Buenos Aires, como hace más de medio siglo en Río de Janeiro.

No fue, vaya por delante, el partido vistoso que buscaba La Roja. A Uruguay no le interesaba eso y desde el pitido inicial impuso su imponente jerarquía defensiva. Los hombres de Sampaoli estaban avisados, vaya si lo estaban, y por momentos trataron de llevar el encuentro a su terreno, combinando con sentido y velocidad para desarbolar a la férrea zaga charrúa.

El resultado fue una primera parte de claro color local en la que Chile volvió a mostrar sus limitaciones goleadoras, porque Vargas está muy lejos de ser ese ‘9’ que necesita toda selección ‘top’.

Para colmo, Alexis no aparecía y Vidal caía una y otra vez en las redes dispuestas por el ‘Profesor’ Tabárez, así que tuvo que se Aránguiz el que gozara de una clara ocasión con un remate a la media vuelta desde la frontal del área que no sorprendió a Muslera.

La Roja buscó casi siempre el peligro por el costado derecho de su ataque, aprovechando las facilidades que daba un Fucile que no estuvo a la altura del reto que suponía suplir a todo un referente de la Celeste como Álvaro Pereira. Como sea, el gol no llegaba y cada minuto que pasaba era una chinita más en el pedregoso camino chileno. Así se llegó al descanso.

La segunda mitad comenzó con un escenario muy diferente, pues fue Uruguay la que avisó por partida doble de sus aviesas intenciones. Primero fue Cavani el que casi sorprende a Bravo con un trallazo desde 30 metros que se perdió rozando el larguero y luego fue Rolán el que no estuvo fino a la hora de definir con un remate de primeras muy cerca de los dominios de Bravo.

Tras una hora, el encuentro entraba en un terreno inquietantemente cenagoso así que Chile necesitaba algo que le reenganchara al mismo. La respuesta, quién lo iba a decir, la tenía Cavani, que en una muestra de evidente nerviosismo respondía a una provocación de Jara con una bofetada. Era la segunda amarilla del delantero del PSG, dejando así a la Celeste en inferioridad numérica.

En la mayoría de los escenarios, la expulsión de tu jugador referencia equivale a una sentencia de muerte pero Uruguay tiene el pellejo duro. Cuatro años atrás, Argentina no pudo con ellos tras la roja a Diego Pérez cuando aún se jugaba la primera parte así que a Chile aún le quedaba mucho por remar para llegar a la orilla.

Es más, aun con diez las mejores ocasiones seguían siendo charrúas. Carlos Sánchez y el ‘Cebolla’ Rodríguez casi provocan más de una taquicardia en las pobladas gradas del Estadio Nacional de Santiago, pero sus disparos se fueron desviados por poco.

Por contra, las continuas llegadas locales no lograban inquietar de verdad a Muslera, así que tuvo que ser el propio cancerbero de la Celeste el que se complicara la vida con un defectuso despeje que Valdivia aprovechó para asistir a Isla en el único tanto del encuentro.

Todo lo que ocurrió después sobró. Y sobró porque Uruguay, tan valiente en el envite, no supo perder. La segunda amarilla a Fucile era de una claridad palmaria, pero los jugadores charrúas protestaron la decisión del brasileño Sandro Ricci con una vehemencia inusitada. El resultado fueron cinco minutos de parón que no evitaron el esperado desenlace: Chile estaba en semifinales y cumplía con los pronósticos, aunque Uruguay estuvo cerca de amargarle la Copa. Ya saben, la eterna Celeste.


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